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Uno de los barrios más antiguos de Florencia es el de Las Torres. En la esquina del colegio de Los Sagrados Corazones, frente a lo que hoy es el Colegio Nacional Femenino y que en los años cincuenta y antes, era la escuela Urbana de Niñas, una manzana delimitada por las carreras 13 y 14 entre las calles de las Palmas, frente a la iglesia catedral o de Nuestra señora de Lourdes, calle 13 y la 12, se presenta una bifurcación de la carrera 14 en lo que antes se conocía y sigue siendo así, como una de las dos vías para ir al cementerio.
La vía alta, tenía en la parte más alta, ubicadas unas torres inalámbricas, que por su posición y debido a que era la parte más alta de la ciudad, antes , servían esas torres para las antenas de comunicaciones de lo que era la VI Brigada del Ejército Nacional, ya que ésta, que hoy tiene su sede en la ciudad de Ibagué, tuvo como sede desde su iniciación como tal, la ciudad de Florencia , frente al hoy edificio del Palacio Departamental, en un lote, hoy convertido en un parqueadero público, detrás del edificio de Telecom.
Pues bien, aprovechando la altura de dichas torres y utilizándolas como antena, el señor Gabriel Téllez, personaje de importancia dentro de los empleados civiles de la VI Brigada en Florencia, pues era el contable, el tesorero y pagador, hombre seguramente aficionado a la naciente radio en Colombia, con permiso seguramente de la comandancia de la Brigada y del ejército y del Ministerio de Guerra, así se llamaba hasta hace poco,, monto unos estudios y una emisora en Florencia, un pueblecito, que para la época tenía menos de cincuenta años de fundación y por consiguiente muy pocos habitantes.
Los estudios estaban ubicados en la esquina de la calle 14 con carrera 15, esta, una calle muy corta, pues las instalaciones del Colegio Nocturno Juan XXIII en alguna época, contiguo al Colegio Juan Bautista Migani, la limitaban y dos cuadras más adelante las instalaciones del batallón Juanambu. Para la época de la Emisora, el después colegio Nocturno Juan XXIII y el hoy colegio Juan Bautista Migani, eran solamente unos potreros que hacían parte de la Escuela Urbana de Niños, después escuela de los Hermanos de las Escuelas Cristianas de La Salle, ese lote en donde hoy funciona o está construida la edificación del Colegio Migani, era el campo de futbol de la escuela de La Salle, primaria solamente y los más adelantados eran estudiantes de último año de primaria, quinto, no había bachillerato en Florencia todavía, y se le conocía como el Quinto año de Preparatoria.
En esta esquina descrita anteriormente, repito calle 15 con carrera 14 esquina sur, hoy una especie de cafetería, en algún tiempo hace pocos años, una fábrica de deliciosas empanadas, sin recordar 60 años después, quien era el dueño de esa esquina, en ese salón, funcionaban los estudios y radio teatro de la emisora, cuyo nombre tampoco recuerdo, pero que era una estación de radio, tal vez la primera estación radial que hubo en todo el sur de Colombia y en el Caquetá.
Mis recuerdos de niño son muy remotos, pues solamente tenía unos cinco a seis años de edad, cuando mi madre me llevo a un programa de esa estación radial, a declamar una poesía, pues según mi madre, veía en mi, unas aptitudes y capacidades muy especiales para declamar y ella me enseñaba algunos poemas, entre ellos recuerdo El Crucifijo de mi madre, El señor del Gólgota, sin saber aun hoy día, de quien era la autoría de esas poesías, algunas de ellas de y era el poeta de moda, el mejicano Amado Nervo Recuerdo si y aun existe, la casa de don Jesús Ibáñez, por la misma calle 14, frente a la puerta principal del hoy Colegio Migani, casado con la señora Pilar Penna, padres de Matilde, Hernando, Carlos, Helena, Julio, Elisa, Lucy y Olga, parientes míos por punta y punta, pues don Jesús Ibáñez era pariente de mi padre, Feliz Monje Calderón y la señora Pilar, prima hermana de mi mamá, Lucrecia Penna Yustes, por que había dos Lucrecias Penna, mi mamá que era de Monje y la otra, prima hermana de mi mamá casada con un pariente también de apellido Penna, por lo de Penna, y por lo que esta era Lucrecia Penna de Penna y sus hijos, mis primos hermanos Penna Penna, apellido este que es originario del municipio de Guadalupe, en el Huila y en donde solo allí, hay Pennas. Unos que aún quedan en Florencia, son nietos e hijos de un personaje, al que Rafael Penna reconoció como suyos y por ende heredaron el apellido Penna.
En la fecha de mi actuación, de mi primera actuación en la radio, recuerdo que por aquello de los “nervios del niño”, en la casa de don Jesús, Matildita, una mujer toda bondad, hija mayor de don Jesús y Pilar, me dio una pócima de algo, Valeriana tal vez, para los nervios del niño que acompañado de la mamá, recurrió a donde sus parientes, a pedir la ayuda necesaria antes de la declamación del niño frente a los micrófonos.
Matilde está viva y muy lucida, debe ser una mujer de aproximadamente setenta y tantos años, soltera, con el cabello cano, plateado propio de su familia, todos ellos los Ibáñez, desde muy jóvenes tenían el cabello con algunas canas. El número de aparatos receptores de radio, debían ser muy pocos en Florencia, en mi casa había un radio grande, un cajón de madera, muy bonito con luces cuando se prendía, marca General Electric, Punto Azul, pues tenía un bombillo que no era azul, era más bien verde, comprado a uno de los alemanes, a don Juan Strauss o tal vez a don Rodolfo Karch, eran los que traían este tipo de mercancías. De tal manera que seguramente la poesía del suscrito no debió ser muy oída o escuchada por radio escuchas, como primera actuación en la radio.
Creo seguramente que otra persona con una memoria prodigiosa en Florencia y que recuerda, muy bien las cosas de su niñez, es la señora Amira de Beltrán, hoy viuda, quien podría agregar algunos detalles a este escrito anecdótico, que creo aporta mucho a quienes puedan escribir la historia de la ciudad. De la estación de radio jamás supe nada más a fondo, Gabriel Téllez, Pagador de la Brigada, después construyo, una casita en predios del batallón Juanambu, pasando el puente del Encanto, sobre el rio Hacha y cuando era colgante, a mano izquierda saliendo hacia Morelia, en la vía hacia el sur, hacia Belén, hoy Marginal de la Selva. Esa casa bonita a donde fue a vivir don Gabriel, se llamo Villa Vilma, muy seguramente en homenaje a su hija mayor, Vilma, al lado izquierdo, pasando el puente, hoy continúan siendo terrenos de propiedad del ejército y de la casa aun quedan sus cimientos.
Don Gabriel influyo mucho con su familia y después llego otro hermano suyo, Ismael Téllez, autor del himno al Caquetá, músico por vocación, quien fue administrador de una fábrica de gaseosas que fundó don Gabriel, Gaseosas Delicia y después otro hermano suyo, más joven, casado con una mujer muy bella, que fue gerente él, de la Fabrica de Licores del Caquetá, el nombre no lo recuerdo, pero mi imagino que debía tener también nombre de Arcángel como sus hermanos Gabriel e Ismael. La esposa de este último de los Téllez era muy hermosa, recién casada, aun sin descendencia, alguna propaganda o publicidad que se hizo del aguardiente de la fábrica de la que su marido era Gerente, llevaba la foto de esta señora degustando una copa del Aguardiente Florentino, así se llamaba inicialmente, después le pusieron extra tri -destilado, sin saber en donde se destilaba tres veces, pues la fabrica que tanto dinero ha aportado o aporto, a las finanzas del territorio, no era otra cosa que un “zacatín” oficial de chirinche.
De la emisora no se cuanto tiempo funciono, me imagino que la legislación de radio, años después debió exigir mucho, don Gabriel supe que vivía en Santander, en Bucaramanga, alguna vez indague con alguien sobre él, para preguntarle sobre esta nota que escribo, pero me fue imposible ubicarlo.
Las antenas o torres inalámbricas, no las he vuelto a ver en el barrio Las Torres, no sé si aun están ahí, las buscare en mi próximo viaje a mi ciudad, todo el sector está poblado, de lo que fuera parte de la Loma de Vicente Quigua y parte de la curia, hoy hay barrios con nombres rusos como Lenin, aunque uno de sus primeros habitantes en ese sector era un señor Peña, papá de Eduardo y un poco de mujeres que en su época fueron muy bonitas, y el maestro o profesor don Bibiano Endo, quien construyo varias viviendas en esa misma Loma, así como la mamá de Azucena, casa esquinera, en donde viví como arrendatario, la señora de un ex trabajador de la Brigada, de apellido Toledo.
Para la historia podríamos decir que muy seguramente antes que el Huila y muchos otros departamentos, Florencia tuvo emisora, y por lo consiguiente el Caquetá, valdría la pena confirmar esta mi versión, con personas de la época, muchas de ellas aun viven y con muchos deseos y salud para contar la historia de mi pueblo, al que según el maestro giganteño, Luis Albero Osorio la componer el himno a Florencia dijo: “Florencia tus hijos te adoran. . .” ¿Sera cierto?
Elver Monje Penna Director periodico EL NUEVO PUTUMAYO
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